El aumento del precio del alquiler residencial ha sido objeto de debate durante los últimos años, siendo éste imputado en gran medida al aumento de la oferta de viviendas vacacionales. En líneas generales, tanto en los informes técnicos como en las investigaciones académicas, existe consenso en torno al papel de las viviendas vacacionales como un factor más, entre otros muchos a tener en cuenta, que no resulta determinante y exclusivo a la hora de explicar el precio del alquiler residencial. De hecho, la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia , concluyó en su estudio sobre la regulación de las viviendas de uso turístico en España que «no existe evidencia de una relación directa y exclusiva entre la oferta de viviendas turísticas y el precio de las viviendas». Por tanto, las fluctuaciones de precio de las viviendas vacacionales y del alquiler residencial no están correlacionadas.

Este informe determina que los clientes que demandan esta modalidad alojativa son los más formados del mercado, realizan estancias más largas e invierten el tiempo que pasarían disfrutando de las instalaciones de hoteles o apartamentos en descubrir el destino. Por último, en relación a la distribución espacial de las viviendas vacacionales, en líneas generales, sigue los mismos patrones que la de la oferta hotelera. A su vez, es destacable que el desarrollo de este tipo de alojamientos se haya realizado, en muchos casos, en municipios con escasa oferta turística y donde el turismo no es la actividad principal. En este sentido, la oferta de vivienda vacacionales ha surgido como elemento dinamizador de núcleos no turísticos, promoviendo la descentralización de la oferta alojativa. Del estudio se deduce también que son los «Millenials» y sobre todo los futuros clientes de la «generación Z» los que se sienten atraídos por este tipo de modalidad en detrimento de los hoteles y la oferta tradicional de alojamiento.

De hecho, el informe determina que los turistas que demandan esta modalidad de alojamiento en las islas son los más formados ya que, el 80,2% han finalizado estudios superiores, mientras que la media en el resto de establecimientos se sitúa en torno al 69,3%, superando incluso la de los hoteles de 5 estrellas que se sitúa en el 76,3%. Uno de los principales escollos a los que se enfrentan los investigadores y profesionales del sector es la escasa información oficial sobre la VV. Por ello, recomiendan el desarrollo de bases de datos oficiales acerca del alquiler vacacional, las cuales se integren dentro de los institutos de estadística nacionales y regionales, y que permitan cuantificar el número de viviendas, analizar la evolución de los precios y conocer las características de la demanda. Por último, los resultados del estudio ponen de relieve la disparidad en los criterios administrativos existentes y la necesidad de homogeneizar criterios administrativos y anclar la autorización de las viviendas vacacionales al inmueble y no al explotador.

Asimismo, el auge de las diferentes tipologías de establecimientos en las principales plataformas bajo el paraguas de las viviendas vacacionales hacen necesaria una mayor claridad, diferenciación e independencia de esta modalidad alojativa.